Netanyahu rompe el alto el fuego de forma unilateral y amenaza con el derramamiento de más sangre.
El líder sionista se jacta de su potencia de destrucción para coaccionar el futuro de las negociaciones sin renunciar a ninguno de sus objetivos.
Apenas unas semanas ha durado la frágil tregua alcanzada el pasado mes de enero entre el gobierno de Netanyahu y las fuerzas de Hamás. Pese a la presión y el intento de mediación internacional para prolongarla, Israel ha reanudado la ofensiva esta pasada madrugada con un ataque indiscriminado sobre la población civil.
Según la autoridad gazatí, el bombardeo ha dejado más de 400 palestinos muertos y centenares de heridos durante el ataque aéreo sobre los diferentes objetivos de la Franja de Gaza. El mismo Netanyahu ha culpado al grupo terrorista Hamás de no haber cumplido con los acuerdos, el objetivo de dicha ofensiva ha de servir para que Hamás tenga claro de qué es capaz el ejército hebreo para conseguir la liberación de los secuestrados.
En una intervención televisada el primer ministro Netanyahu avisaba: «Israel actuará contra Hamas con una fuerza cada vez mayor, a partir de ahora la negociación será solo bajo fuego. Hamas ya sintió nuestra fuerza en la última jornada y quiero asegurarles que esto es solo el comienzo».
Consciente de las críticas internas y especialmente de las familias de los secuestrados, el líder hebreo ha prometido actuar «sin pausa para liberarles». Según estiman las autoridades israelíes, 24 de los 59 rehenes restantes están con vida.
Tras una de las jornadas más letales del último año en la Franja, Netanyahu afirmó que «Israel no ataca a civiles palestinos.Atacamos a terroristas de Hamas. Y cuando estos terroristas se infiltran en zonas civiles, cuando utilizan a civiles como escudos humanos, son los responsables de todas las bajas no intencionadas”. Entre los muertos se encuentran integrantes y dirigentes de Hamas tanto de su brazo armado como de la infraestructura que gobierna Gaza, pero sobre todo numerosos civiles.
Para las fuerzas hebreas, no se trata de una reanudación de la ofensiva terrestre y aérea, sino más bien una nueva demostración del potencial del ejército israelí. La realidad es bien distinta, como ya ocurrió en la única tregua desde finales del 2023, una vez se reanudan los ataques es muy complicado que vuelva la calma.
Hamas por su parte acusa a Israel de romper la tregua y denuncia que Netanyahu se negó a dialogar y que no se quedará pasivo ante la reanudación de los ataques. “Netanyahu decidió reanudar la guerra de aniquilación como un salvavidas frente a las crisis internas. La decisión de Netanyahu de volver a la guerra es sacrificar a los rehenes. El enemigo no logrará mediante la guerra y la destrucción lo que no pudo lograr mediante las negociaciones».
El resto del mundo mira con preocupación la situación en la Franja. Egipto ha condenado los ataques, aunque mantiene las conversaciones urgentes con el grupo palestino para la reanudación inmediata de la negociación. Mientras tanto, los gazatíes vuelven a la pesadilla de las bombas.







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